La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera terrestre alcanzó en el año 2006 el nivel más alto jamás registrado anteriormente, según informó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Datos como éste no son, por desgracia, novedad en lo que concierne a nuestro medio ambiente. El inexorable deterioro que la atmósfera planetaria está sufriendo y, consecuentemente, los efectos devastadores que sobre las condiciones para la vida lleva parejos, invitan no ya a una reflexión profunda sobre el asunto, sino a una intervención inmediata por parte de todos los gobiernos del mundo para reducir cuanto antes las emisiones de CO2 a escala global.
Nos jugamos nuestro futuro y la vida misma sobre la Tierra.
FRAN.
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