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viernes, 4 de febrero de 2011

Giuliano de Medici

"El Día y la Noche hablan y dicen: con nuestro curso veloz hemos llevado al duque Giuliano a la muerte: es justo que tome venganza sobre nosotros, como lo hace. Y la venganza es ésta: que habiéndole nosotros matado a él, él, muerto, nos ha quitado la luz; con sus ojos cerrados ha cerrado los nuestros, que no brillan ya sobre la tierra. ¿Qué habría hecho pues con nosotros en vida?"

Miguel Ángel Buonarroti.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Feliz Navidad



Natividad - Correggio (1528-30)

jueves, 10 de diciembre de 2009

Mucho hay que chupar

"Las que llegan a 80 chupan chiquillos: las que no pasan de 18, chupan a los grandes. Parece que el hombre nace y vive para ser chupado."


Francisco de Goya, Los Caprichos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Solarization



Man Ray (1929).

domingo, 29 de noviembre de 2009

Los grandes problemas de arte

“Todos los grandes problemas de arte han sido resueltos en el siglo dieciséis.
La perfección del dibujo, de la gracia, de la composición, en Rafael.
Color, claroscuro, en Correggio, Ticiano y Pablo Veronés.
Llega Rubens, que ya ha olvidado las tradiciones de la gracia y de la simplicidad. A fuerza de genio, restablece un ideal. Lo extrae de su propia naturaleza. Es la fuerza, los efectos impresionantes, la expresión llevada hasta el límite.
¿Rembrandt lo encuentra en la vaguedad del ensueño y de la corrección?”

Eugène Delacroix, Diario.

lunes, 12 de octubre de 2009

El color en el arte



"El color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es la tecla. El alma es el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que por esta o aquella tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana."

Wassily Kandinsky.

domingo, 15 de marzo de 2009

Many times



Cien personas sonríen en esta sala de la Tate Modern de Londres. Cien personas de origen asiático, grises, calvas, y que carecen de pies, pero se sostienen en un perfecto equilibrio de estática conveniencia. Cien personas que son multitud y aparentan animada charla. Cien ojos sin pupilas que nos miran y no nos ven. Cien orejas que nos oyen pero no nos escuchan. Cien personas iguales, en definitiva. Cien personas que encontramos aquí y allí, en casi cualquier espacio de cualquier ciudad, abierto o cerrado. Cien personas que nos invitan a integrarnos en la multitud y a escuchar su discurso mudo, a participar de su silencio, a refugiarnos en nuestra soledad interior. Porque de eso hablamos, del mayor mal de nuestro tiempo: la incomunicación.

Juan Muñoz (1953-2001), artista madrileño tristemente fallecido a muy temprana edad, alcanzó el cénit de su carrera en esta obra donde plantea, a través de esos cuerpos extraños y a la vez cercanos, el gran dilema de nuestra sociedad: la soledad del individuo integrado en la masa. Porque no hay mayor soledad que la que proviene de la incapacidad para comunicarte con tus semejantes.



FRAN.

martes, 10 de marzo de 2009

El mapa del cielo

"La visión de las estrellas siempre me hace soñar de una forma sencilla, de la misma manera que los puntos negros en el mapa, los que representan ciudades y aldeas, me hacen soñar también. ¿Por qué, me pregunto a mí mismo, deberían ser los puntos de luz en el firmamento menos accesibles para nosotros que los puntos negros del mapa de Francia? Igual que cogemos un tren para ir a Tarascon o a Rouen, cogemos la muerte para ir a una estrella."

Vincent van Gogh.

jueves, 5 de marzo de 2009

Caia Koopman



Ojos grandes y expresivos, llenos de melancolía. Figuras femeninas de extrema delicadeza. Sueños multicolores de naturaleza etérea. Todo eso y mucho más es Caia Koopman, capaz de tocar el alma de las cosas en sus pinturas y dibujos, capaz de llegar a tu alma al contemplarlos. Esta joven artista californiana ha creado un estilo único e incomparable que recuerda a muchos y a ninguno. Su afán es unir naturaleza y humanidad en un retorno a un tiempo, real o imaginario, en que ambas estuvieron en comunión. Su compromiso, reparar la fractura que la vida moderna ha provocado en ella. Por ello, sus pinturas son un medio por el cual alcanzar la catarsis. Solo comprendiendo interiormente esa obviedad, la indisoluble unión entre naturaleza física y esencia humana, podemos purificarnos y liberar nuestra alma de las ataduras artificiales.



FRAN.

Para visitar la página oficial de la artista pinchen aquí.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

Adoración de los Pastores - Josefa de Obidos (1669)

sábado, 15 de marzo de 2008

Zhong Biao

"Me gusta pintar a la gente en blanco y negro porque la gente es temporal –en algún momento dejarán el mundo y se convertirán en pasado–. Sin embargo, algunos edificios viven más que la gente; continúan existiendo en el mundo. Por esto es por lo que pinto a la gente en blanco y negro y el fondo de color. El contraste con el color es lo más destacado en esta dicotomía."

Zhong Biao dixit.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Feliz Navidad

La Natividad - Giorgio Vasari (c. 1546)

sábado, 23 de junio de 2007

Nefertiti

"Da igual el paso de los siglos, ¿no hablamos siempre de la intemporalidad del arte? Por fin "la bella ha llegado", la perfecta imagen de Nefertiti, el precioso y preciado rostro de inigualable carisma, admiración de una suma de poderes en un rostro femenino.

La bella inspiración de un rostro privilegiado. La miro en la eternidad de su misterio entregada a una sonrisa eterna y erigida desde su perfecto cuello, cariátide de su barbilla, y bien me hubiera gustado tallar ese rostro a mí o al menos estar cerca del artista que supo comprender la belleza de la musa egipcia o que me hubieran dejado darle color, policromar el objeto inerte hasta que respire, iluminar su perfil engalanado, pintar sus joyas para que adquirieran el valor máximo, el de la infinitud.

Con la lucidez que proporciona la contemplación de la hermosura, me quedo con el busto de Nefertiti, me lo quedo para siempre, me entrego a los encantos imperecederos de la efigie y al reposo confortable del ensueño."

Mar Solís (escultora).

viernes, 2 de febrero de 2007

La Virgen de las Rocas

La Virgen de las Rocas - Leonardo da Vinci (h. 1483-1485) - Museo Nacional del Louvre

En 1480 Leonardo recibió el encargo de pintar una Inmaculada Concepción por parte de la Confraternidad milanesa del mismo nombre. Tres años más tarde, el contrato se extendió para incluir la colaboración de los hermanos Ambrogio y Evangelista de Predis, que debían pintar dos paneles laterales para ella. De esta forma la obra se convertía en un tríptico (aunque es probable que esa fuera la intención original del cliente).

Sin embargo, tuvieron que transcurrir 25 años para que la pintura llegara a su destino. Se cree que Leonardo habría exigido un adelanto cuando la obra estaba casi completa y como no lo consiguió, la vendió a otro cliente (ésta es la versión que se encuentra en el Louvre). No obstante, la confraternidad exigió su cuadro. Por ello, el maestro comenzó una tabla completamente distinta que no habría satisfecho las demandas de la institución, provocando la exigencia de la Virgen de las Rocas original. La segunda pintura que finalmente le entregó en 1508 es la versión que hoy está en Londres.

Ambas pinturas representan la leyenda apócrifa de un encuentro entre los pequeños Jesús y Juan el Bautista durante el descanso en la huida a Egipto.

La composición se vertebra en torno a la figura central de la Virgen que acoge bajo su manto a Juan, en actitud orante, al tiempo que sitúa su mano izquierda sobre la cabeza de Jesús en un gesto protector. El Mesías, sentado junto al arcángel Uriel, alza su mano derecha bendiciendo al Bautista. En la versión del Louvre, el ángel apunta con un dedo a este último mientras mira hacia el exterior del cuadro, gesto que desaparece en la versión de la National Gallery. El cuadro londinense también contiene atributos no presentes en el del Louvre, como el tradicional bastón cruciforme que identifica al Bautista, o los nimbos místicos (considerados un añadido posterior a la muerte de Leonardo).

Llama poderosamente la atención el refugio rocoso en que se ubican los personajes divinos, sobrecogedor por su aire de irrealidad intemporal definida a base de claroscuros. También destaca el empleo de la técnica del sfumato, que difumina las líneas de los contornos otorgando una suavidad insuperable a las formas.

Dijo Leonardo (y es perfectamente aplicable a estas tablas): "El ojo recibe de la belleza pintada el mismo placer que de la belleza real... La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte... La pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega".

FRAN.

viernes, 29 de diciembre de 2006

Feliz Navidad

La Adoración de los Magos - Peter Paul Rubens (1609/29)

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Un Goya vuelve a casa




El Ministerio Cultura ha adquirido el dibujo surrealista de Goya 'El toro mariposa' por 1.900.000 euros a la casa de subastas británica Christie's. Este dibujo, que se incorporará a los fondos del Museo del Prado, formaba parte del primer álbum de Burdeos, también llamado 'Álbum G', que fue el penúltimo de los ocho álbumes de dibujos que desde 1796 hasta su muerte hizo Goya. Con esta adquisición, la pinacoteca cuenta con 14 de los alrededor de 60 dibujos conocidos de Goya.

Debemos congratularnos por esta noticia que significa una paso más en la recuperación de nuestro patrimonio histórico, y felicitar a los responsables del Ministerio por seguir esta política de adquisiciones de obras españolas que se encuentran en colecciones privadas del extranjero y salen a la venta fuera de territorio español.

Fuente: LA VANGUARDIA DIGITAL.

FRAN.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Picasso grabador



Picasso realizó su primer grabado todavía en el siglo XIX, concretamente en 1899, en su época barcelonesa de Els Quatre Gats. Se trataba de la figura de un picador de toros que, al salir del tórculo, se dio cuenta de que aparecía invertida: “Coño, si tiene la vara en la mano izquierda”, denominándola por ello “El zurdo”. Desde este momento y hasta tres meses antes de morir, en 1973, produciría más de dos mil piezas, demostrando una fecundidad y una vitalidad creativa similares a las que mostró en sus facetas de pintor, escultor o ceramista, y dejando una imperecedera constancia de su excepcional talento natural, plasmado en la frase “yo no busco, encuentro”.

En sus grabados están también presentes todas sus diversas etapas y cambios estilísticos, configurando un auténtico diario de creación artística, al tomar la costumbre de fechar todas las planchas y, más aún, añadirles un número romano que indicaba su orden en las grabadas el mismo día. El propio Picasso decía de sus cuadros, lo cual es perfectamente aplicable a los grabados: “Pinto como otros escriben su autobiografía. Mis lienzos, acabados o no, son las páginas de mi diario y, en cuanto lo son, son válidos”.

Aparte, debemos observar la increíble facilidad que tuvo para el dibujo, para inventar, bien creando mil y una variantes de un tema, bien realizando numerosos estados diferentes sobre una misma matriz, lo cual nos hace dudar si realmente más que investigar, el maestro estaba divirtiéndose. Pues, no en vano, muchísimas veces estuvo “mareando la perdiz” durante semanas e incluso meses, dejando una plancha que le ofrecía algún problema y luego retomándola hasta dar el definitivo permiso de tirada. En estos (bastantes) períodos de tiempo, Picasso fue solo y exclusivamente grabador, uno de los más grandes de España y de nuestra cultura; como diría Gaya Nuño exagerando un poco: “Creo que ni Goya ha manejado mejor los ácidos, la plancha de cobre y el buril”. Así, Picasso se convirtió también en un mito y un virtuoso del grabado, no sólo dominador del estilo, algo por otra parte lógico, sino también de la técnica y de las herramientas, sacando a relucir toda su vena de artesano, artesano-artista, o, simplemente, genio.

A partir de aquí, podemos hacer un breve recorrido por su producción que, si exceptuamos el episodio barcelonés, comienza propiamente, y ya con un Picasso instruido en el oficio, hacia 1904, en París. “La comida frugal”, de ese año, y “Saltimbanquis”, del siguiente, serían sus primeras obras, hechas al aguafuerte y la punta seca. El cubismo se manifestará con posterioridad en los grabados realizados entre 1909 y 1915, en las imágenes con que ilustra dos libros de su amigo Max Jacob: “Saint Martorel” y “Le siège de Jerusalem”. De esta época también datan sus escasísimas xilografías, procedimiento que poco le interesó.

Hasta finales de los años veinte su actividad grabadora sería escasa, si acaso destaquemos unas primeras incursiones en la litografía. Sin embargo, en la década que va de 1927 a 1937, Picasso realizaría las obras que lo consagrarían definitivamente como el principal grabador de nuestro siglo: los trece grabados para “Chef d`oeuvre inconnu” (“La obra maestra desconocida”) de Balzac, “Las metamorfosis” de Ovidio, por encargo de Skira, y sobre todo, su más célebre serie, los cien grabados encargados por el marchante (y amigo) Ambroise Vollard, que constituyen su obra cumbre, la famosa “Suite Vollard”, estampada en el taller de Lacouriére junto a otras muchas piezas calcográficas finalmente no incluidas en ella. Las veladuras aquí logradas con los ácidos aplicados a pincel son de una maestría insuperable. Posteriormente, en 1937, ilustra la “Historia Natural” de Buffon, aprovechando las conquistas técnicas logradas en la Suite.

Tras la Segunda Guerra Mundial, se dedica a purificar la técnica litográfica en el taller de los hermanos Mourlot, realizando sus primeros ensayos con el color. En 1949 Picasso litografía su ampliamente difundida “Paloma”, para el Congreso de la Paz. El artista se instala luego en el sur de Francia, en donde un impresor de Vallauris, Arnéra, le inicia en el grabado sobre linóleo al trabajar con él unos carteles. De ahí surgen las impresionantes series de 1959 y 1962-63, destacando la denominada “Tauromaquia”, en la que el color es conseguido por superposiciones de la misma matriz.

Obstinado en seguir viviendo lejos de París, Picasso hará instalar un taller de grabado y estampación en todas las mansiones en que viva a partir de entonces, y su furia creadora no tendrá fin hasta el fin de sus días (valga la redundancia), pues a sus ochenta y siete años, durante 1968, aún le quedarán arrestos para grabar más de trescientas planchas nuevas en metal, y eso no es todo, todavía grabaría otras doscientas más antes de exhalar su último suspiro.

Los grabados de Picasso, constituyen, tanto cuantitativa como cualitativamente, una parte fundamental en su vasta producción artística, y por más que se polemice con respecto a su “originalidad”, bien sea por el aspecto de la multiplicidad, bien porque lo menos feliz de ellos pudiera confundirse fácilmente con las imitaciones, contemplándolos y estudiándolos nos adentramos en las entrañas de, indudablemente, un genio; en el corazón mismo de Picasso.

FRAN.