martes, 30 de marzo de 2010

Las almas de los hombres que mueren

En las noches de luna, en el horizonte sobre las aguas se percibe como ondas plateadas que se peinan y despeinan, como rayos brillantes que se hunden y emergen, el ingreso de las almas de los hombres que mueren.

No es al cielo ni es al éter; ni tampoco al vacío ni al cosmos donde van las almas.

El origen de la vida es el agua. Y es a la dimensión agua donde las almas ingresan como luz y se transforman en delfines: acuosos y ondeantes, reservorios de inteligencias vivas, núcleos comunicacionales sin memoria con humanos, en mensajes de pura no espera.

Las almas navegan tiempos hasta que un delfín es llamado y muere.

Cuando muere un delfín, nace un humano.

Yuri Tabak.

sábado, 27 de marzo de 2010

No permitas que la crisis económica divida el mundo



PIENSA GLOBALMENTE, MUERE DE HAMBRE LOCALMENTE
No permitas que la crisis económica divida el mundo

Hasta ahora 3 trillones de dólares han sido gastados en paquetes de estímulo económico. El 1% de esa cifra podría alimentar a 59 millones de niños hambrientos durante un año. Es hora de que algo cambie"

miércoles, 17 de marzo de 2010

Sunrise


Fotografía tomada en Arafo el día 26 de Febrero de 2010.

lunes, 15 de marzo de 2010

El Último Catón

"Justo donde comenzaba el margen a nuestra derecha, el suelo de piedra aparecía maravillosamente tallado con escenas en relieve y, tal y como Dante contaba, la primera era la caída en picado de Lucifer desde el cielo. Podía verse el rostro del bellísimo ángel con un terrible gesto de enfado mientras tendía las manos hacia Dios en su caída, como implorando misericordia. Los detalles estaban tan cuidadosamente reflejados que era imposible no sentir un escalofrío ante semejante perfección artística.
—Es de estilo bizantino —comentó el profesor, impresionado—. Miren ese Pantocrátor justiciero contemplando el castigo de su ángel predilecto.
—La soberbia castigada... —murmuré.
—Bueno, esa es la idea, ¿no?
—Sacaré la Divina Comedia —anunció Glauser-Röist, acompañando la palabra con el gesto—. Debemos comprobar las coincidencias.
—Coincidirá, capitán, coincidirá. No le quepa duda.
La Roca hojeó el libro y levantó la cabeza con una sonrisa en la comisura de los labios.
—¿Saben que los tercetos de esta serie de representaciones iconográficas empiezan en el verso 25 del Canto? Dos más cinco, siete. Uno de los números preferidos de Dante."

Matilde Asensi.

martes, 2 de marzo de 2010

El beso de Times Square