viernes, 29 de diciembre de 2006

Feliz Navidad

La Adoración de los Magos - Peter Paul Rubens (1609/29)

domingo, 10 de diciembre de 2006

Porcelain

Lo dijo... Galileo Galilei

No me siento obligado a creer que un dios que nos ha dotado de inteligencia, sentido común y raciocinio, tuviera como objetivo privarnos de su uso.

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Un Goya vuelve a casa




El Ministerio Cultura ha adquirido el dibujo surrealista de Goya 'El toro mariposa' por 1.900.000 euros a la casa de subastas británica Christie's. Este dibujo, que se incorporará a los fondos del Museo del Prado, formaba parte del primer álbum de Burdeos, también llamado 'Álbum G', que fue el penúltimo de los ocho álbumes de dibujos que desde 1796 hasta su muerte hizo Goya. Con esta adquisición, la pinacoteca cuenta con 14 de los alrededor de 60 dibujos conocidos de Goya.

Debemos congratularnos por esta noticia que significa una paso más en la recuperación de nuestro patrimonio histórico, y felicitar a los responsables del Ministerio por seguir esta política de adquisiciones de obras españolas que se encuentran en colecciones privadas del extranjero y salen a la venta fuera de territorio español.

Fuente: LA VANGUARDIA DIGITAL.

FRAN.

Los estertores dictatoriales

Chile y Cuba tienen estos días algo en común. Dos países completamente diferentes, dos situaciones político-sociales sin parangón posible, pero tienen algo en común. En dos hospitales de Santiago y La Habana agonizan dos dictadores. El pasado se muere.

Para Chile supone enterrar de una vez por todas y para siempre los fantasmas aterradores de su época más negra. Augusto Pinochet, uno de los personajes más nefastos del siglo XX, exhala sus últimos suspiros con el castigo histórico de ver a una mujer de izquierdas al frente del que fuera "su" país. Perdió el derecho de llamarlo así, desposeído de su poder y reducido a un despojo (in)humano.

Para Cuba se abre una puerta de esperanza al futuro. Fidel Castro, el héroe que se "emborrachó" de revolución se aferra inútilmente a una vida que lo abandona. Personalidad compleja la suya, sin duda, y polémica como pocas. Artífice de la libertad de Cuba y represor de su propio pueblo. Dictador en última instancia, siempre a la sombra del verdadero revolucionario, del verdadero defensor de los pobres y los desvalidos, Che.

Voy a ser malo: ¡Mueran los dictadores! ¡Viva la libertad!

FRAN.

Hugo Chávez

Hugo Chávez Frías, dios para unos, demonio para otros; amado y odiado a partes iguales. Recientemente ha ganado las elecciones democráticas en Venezuela por "goleada". Y quiero recalcar "democráticas". Quienes tanto critican su gestión al frente del país se quedan sin los pasados argumentos de fraude y manipulación de los comicios electorales. Tan amplio ha sido el margen que incluso su adversario número uno, Manuel Rosales, aglutinador de todas las fuerzas opositoras, no ha tenido más remedio que reconocer la aplastante victoria del "comandante" Chávez en las urnas, limpiamente, como corresponde a una nación en la que debe imperar e impera (confiemos en ello) el estado de derecho.

Voy a ser bueno: ¡Algo habrá hecho bien Hugo Rafael Chávez Frías para que se haya dado este resultado! (¡Que no sea un espejismo!)

FRAN.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Clocks

Una canción que pasará a la historia.



FRAN.

Picasso grabador



Picasso realizó su primer grabado todavía en el siglo XIX, concretamente en 1899, en su época barcelonesa de Els Quatre Gats. Se trataba de la figura de un picador de toros que, al salir del tórculo, se dio cuenta de que aparecía invertida: “Coño, si tiene la vara en la mano izquierda”, denominándola por ello “El zurdo”. Desde este momento y hasta tres meses antes de morir, en 1973, produciría más de dos mil piezas, demostrando una fecundidad y una vitalidad creativa similares a las que mostró en sus facetas de pintor, escultor o ceramista, y dejando una imperecedera constancia de su excepcional talento natural, plasmado en la frase “yo no busco, encuentro”.

En sus grabados están también presentes todas sus diversas etapas y cambios estilísticos, configurando un auténtico diario de creación artística, al tomar la costumbre de fechar todas las planchas y, más aún, añadirles un número romano que indicaba su orden en las grabadas el mismo día. El propio Picasso decía de sus cuadros, lo cual es perfectamente aplicable a los grabados: “Pinto como otros escriben su autobiografía. Mis lienzos, acabados o no, son las páginas de mi diario y, en cuanto lo son, son válidos”.

Aparte, debemos observar la increíble facilidad que tuvo para el dibujo, para inventar, bien creando mil y una variantes de un tema, bien realizando numerosos estados diferentes sobre una misma matriz, lo cual nos hace dudar si realmente más que investigar, el maestro estaba divirtiéndose. Pues, no en vano, muchísimas veces estuvo “mareando la perdiz” durante semanas e incluso meses, dejando una plancha que le ofrecía algún problema y luego retomándola hasta dar el definitivo permiso de tirada. En estos (bastantes) períodos de tiempo, Picasso fue solo y exclusivamente grabador, uno de los más grandes de España y de nuestra cultura; como diría Gaya Nuño exagerando un poco: “Creo que ni Goya ha manejado mejor los ácidos, la plancha de cobre y el buril”. Así, Picasso se convirtió también en un mito y un virtuoso del grabado, no sólo dominador del estilo, algo por otra parte lógico, sino también de la técnica y de las herramientas, sacando a relucir toda su vena de artesano, artesano-artista, o, simplemente, genio.

A partir de aquí, podemos hacer un breve recorrido por su producción que, si exceptuamos el episodio barcelonés, comienza propiamente, y ya con un Picasso instruido en el oficio, hacia 1904, en París. “La comida frugal”, de ese año, y “Saltimbanquis”, del siguiente, serían sus primeras obras, hechas al aguafuerte y la punta seca. El cubismo se manifestará con posterioridad en los grabados realizados entre 1909 y 1915, en las imágenes con que ilustra dos libros de su amigo Max Jacob: “Saint Martorel” y “Le siège de Jerusalem”. De esta época también datan sus escasísimas xilografías, procedimiento que poco le interesó.

Hasta finales de los años veinte su actividad grabadora sería escasa, si acaso destaquemos unas primeras incursiones en la litografía. Sin embargo, en la década que va de 1927 a 1937, Picasso realizaría las obras que lo consagrarían definitivamente como el principal grabador de nuestro siglo: los trece grabados para “Chef d`oeuvre inconnu” (“La obra maestra desconocida”) de Balzac, “Las metamorfosis” de Ovidio, por encargo de Skira, y sobre todo, su más célebre serie, los cien grabados encargados por el marchante (y amigo) Ambroise Vollard, que constituyen su obra cumbre, la famosa “Suite Vollard”, estampada en el taller de Lacouriére junto a otras muchas piezas calcográficas finalmente no incluidas en ella. Las veladuras aquí logradas con los ácidos aplicados a pincel son de una maestría insuperable. Posteriormente, en 1937, ilustra la “Historia Natural” de Buffon, aprovechando las conquistas técnicas logradas en la Suite.

Tras la Segunda Guerra Mundial, se dedica a purificar la técnica litográfica en el taller de los hermanos Mourlot, realizando sus primeros ensayos con el color. En 1949 Picasso litografía su ampliamente difundida “Paloma”, para el Congreso de la Paz. El artista se instala luego en el sur de Francia, en donde un impresor de Vallauris, Arnéra, le inicia en el grabado sobre linóleo al trabajar con él unos carteles. De ahí surgen las impresionantes series de 1959 y 1962-63, destacando la denominada “Tauromaquia”, en la que el color es conseguido por superposiciones de la misma matriz.

Obstinado en seguir viviendo lejos de París, Picasso hará instalar un taller de grabado y estampación en todas las mansiones en que viva a partir de entonces, y su furia creadora no tendrá fin hasta el fin de sus días (valga la redundancia), pues a sus ochenta y siete años, durante 1968, aún le quedarán arrestos para grabar más de trescientas planchas nuevas en metal, y eso no es todo, todavía grabaría otras doscientas más antes de exhalar su último suspiro.

Los grabados de Picasso, constituyen, tanto cuantitativa como cualitativamente, una parte fundamental en su vasta producción artística, y por más que se polemice con respecto a su “originalidad”, bien sea por el aspecto de la multiplicidad, bien porque lo menos feliz de ellos pudiera confundirse fácilmente con las imitaciones, contemplándolos y estudiándolos nos adentramos en las entrañas de, indudablemente, un genio; en el corazón mismo de Picasso.

FRAN.

Lo dijo... Rabindranath Tagore

Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.

Lo dijo... Pablo Neruda

En un beso, sabrás todo lo que he callado.

Amor eterno

Podrá nublarse el sol eternamente;

Podrá secarse en un instante el mar;

Podrá romperse el eje de la tierra

Como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

Cubrirme con su fúnebre crespón;

Pero jamás en mí podrá apagarse

La llama de tu amor.


Gustavo Adolfo Bécquer.

Antonio Gasset Dubois





He aquí algunas de las "perlas" dialécticas que el presentador de Días de Cine ha dejado para la posteridad...

"Llega el momento de la publicidad, disfrutad del cine si podéis. Si no, también tenéis la música, la literatura o incluso la historia, a no ser que queráis ser presidente del Gobierno.

Servidor se confiesa seguidor de Philip K. Dick, quizás por ello me he convertido en un trastornado.

Jeunet es el director de ese engendro, película para algunos (estaban equivocados), ladrillo para otro (estábamos en lo cierto) que fue Amelie.

Ahora vamos con "El señor de los anillos", película basada en un famosísimo libro... que yo no me he leído. Sin embargo, les diré como anécdota que algunos de mis amigos tienen, en una estantería totalmente vacía, junto con la foto de sus vacaciones en Calasparra, un ejemplar de "El señor de los anillos".

Lo mejor del festival de Venecia, mi acompañante, aunque por desgracia este enamorada de otro.

Soy consciente que a la hora de emisión de mi programa solo puede ser visto por un puñado de politoxicómanos insomnes.

Tan guapa actriz como mala la película que ha venido a promocionar.

Ben Affleck es a la buena interpretación lo que un pepinillo cocido a la alta cocina.

Se estrena estos días la película "El último samurai", protagonizada por el ex-marido de Nicole Kidman, único dato destacable de este actor llamado Tom Cruise.

Para ir al cine con esta cartelera hay que tener coeficiente intelectual negativo.

Veamos el reportaje de "Mar adentro" que ha realizado mi compañero y amigo Alberto Bermejo, el único de todo el equipo al que le ha gustado la película.

Nunca se fíen de algo que sangra durante cuatro días y no se muere.

Y ahora, si nos perdonan, vamos a hablar de cine español.

Es incuestionable que Kill Bill es una virtuosa obra de dirección. Lo que es cuestionable es si es algo más.

Sé que aguantarán a estas altas horas de la noche el momento de publicidad ya que al regreso tenemos un especial sobre el salón del cine erótico de Barcelona.

¿Qué sería de nosotros sin un país inteligente como es Francia?

Buenas noches a todos, pero antes de despedirnos, un consejo: no os droguéis, porque la ingesta de estas sustancias puede producir efectos indeseados. Un amigo mío se tomó el otro día cierta pastilla y creyó ver a George Bush leyendo un libro.

Y llegamos a la pausa en este programa del que tan orgullosos nos sentimos. No así de algunas compañeras de la 7ª planta de Torrespaña, que fuman saltándose la norma que tanto nos beneficia a todos.

Les deseo que pasen una buena Semana Santa, sea lo que sea lo que hayan decidido hacer, incluso si es de Nazareno auto flagelante.

Aprovechen la pausa para revisar su agenda de amigos; encontrarán que han malgastado su preciado tiempo y paciencia en conocer a un montón de ineptos. No se corten, cojan un boli y táchenlos.

Durante la pausa publicitaria, rezaré con la esperanza de que ninguno de sus hijos se haya presentado al casting de Operación Triunfo.

Nos vamos con la esperanza de que ninguno se deje llevar por los fanatismos religiosos, políticos o sexuales: los primeros por no llevar a nada, los segundos porque el objeto de deseo suele ser un idiota de renombre y los últimos por las continuas frustraciones.

Llego la pausa. Eviten cambiar de canal en estos minutos, no vaya a ser que se encuentren con esa mujer con ansias de fama, exhibiéndose en publico, justificando un frío asesinato. (En referencia a la mujer que ayudó a morir a Ramón Sampedro, reconociendo su responsabilidad en varios programas de televisión).

Llegó la hora de la pausa. Espero que puedan contener durante unos minutos los impulsos sexuales de sus parejas, pero si no puede ser, no puede ser... en cualquier caso volveremos después de la publicidad con el sector más casto de la audiencia.

Vamos a una pausa publicitaria, que será tan corta como el sueldo del presentador.

Hasta el próximo programa. No sabemos ni qué día ni a qué hora nos pondrán, de modo que estén atentos.

Sed buenos, y si por lo que fuera no podéis, seguid siendo malos; la diferencia es mínima.

Quiero aprovechar, como amante de la Fórmula 1, para felicitar al corredor alemán Michael Schumacher por su triunfo en el Gran Premio de San Marino. Da gusto ver en lo más alto del podium a personas ni fatuas, ni engreídas, ni desagradecidas. Espero que continúe la racha.

Hola, buenas noches. Hoy les hablo desde Torrespaña en Madrid, más conocido como el pirulí, que con su forma fálica es un símbolo de la modernidad de esta ciudad. Como modernas también son las vidrieras de la Catedral de la Almudena y las pinturas del altar de un tal Kiko no sé qué. Por cierto, igual de horribles que algunas películas.

Desde Cannes: Cuando vuelvan de la publicidad me habré desnudado y me tiraré al mar. A la vuelta de la pausa publicitaria, evidentemente vestido y seco: Era un patético intento por mantener la audiencia.

La verdad es que hay días que no sé dónde refugiarme políticamente.

Ahora pueden ustedes hacer un montón de cosas aprovechando los interminables minutos de publicidad."

Antonio Gasset Dubois.

Proverbio árabe

Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación.

Lo dijo... Friedrich Nietzsche

La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.

Tiempos de arroz y sal

"Los medios que utiliza la gente para alimentarse determinan cómo piensan y en qué creen. Las sociedades agrícolas creen en dioses de la lluvia y en dioses de la germinación y en dioses para todo aquello que pueda afectar la cosecha. La gente que pastorea animales cree en un único dios pastor. En estos dos tipos de cultura se ve una noción primitiva de dioses como ayudantes, como gente mayor que mira todo desde arriba, como padres que sin embargo actúan como niños malos, decidiendo caprichosamente a quién recompensarán y a quién castigarán, de acuerdo con los cobardes sacrificios que les ofrecen los humanos que están a merced de sus caprichos. Las religiones que dicen que uno debe hacer sacrificios y hasta rezar a un dios de esa manera, para pedirles que hagan algo material por ti, son las religiones de la gente desesperada e ignorante. Es sólo cuando se llega a las sociedades más avanzadas y seguras que se consigue una religión capaz de enfrentar honestamente al universo, para anunciar que no hay ninguna señal clara de divinidad, excepto la existencia del cosmos dentro y fuera de sí mismo, lo cual significa que todo es sagrado, ya sea que haya o no un dios mirando desde allí arriba".

Kim Stanley Robinson.

Spielberg desnuda al asesino en "Munich"



La genialidad de Steven Spielberg está fuera de toda duda, y una vez más, la demuestra con otra magnífica película que deja patente su buen oficio. Su dominio del género dramático es similar al que ya nos tiene acostumbrados en el fantástico, y tras aquella brillante y estremecedora adaptación de la novela de H.G. Wells “La Guerra de los Mundos”, nos ofrece una historia de gran crudeza en “Munich” donde, en mi opinión, supera ampliamente al film anterior.

Esta película, también basada en un libro, “Vengeance”, de George Jonas, narra los sucesos acaecidos tras el atentado de las Olimpiadas de 1972, en que un grupo de atletas israelíes fueron asesinados por terroristas palestinos. Como respuesta a aquellos crímenes, Israel envía a cinco agentes del Mossad a “cazar” y eliminar a las 11 personas que supuestamente habían organizado la matanza de Munich y que, viajando por medio mundo, irán acometiendo su misión a un muy alto precio personal y humano.

Lo primero a destacar en “Munich” es su excepcional fotografía, obra una vez más del polaco Janusz Kaminski, habitual colaborador de Spielberg desde la magistral “La Lista de Schindler”. La ambientación que recrea es perfecta, y nos sumerge de lleno en la estética de los 70, barnizada con una gama cromática que en ocasiones nos hace dudar si estamos viendo una película o un documental.

Los actores están soberbios, empezando por Eric Bana, que encarna al líder del grupo (Avner) y sostiene el peso interpretativo del film con una solidez intachable. Daniel Craig –el próximo James Bond– también borda su papel de frío asesino carente de conciencia; Mathieu Kassovitz (en la piel del torturado Robert) y Ciaran Hinds, dan la talla como agentes que pronto empiezan a dudar de sus actos; y Hanns Zischler cumple holgadamente en un papel menor. Mención aparte merecen Geoffrey Rush que, como siempre, se luce en el rol del odioso Ephraim, y Michael Lonsdale, cuya encarnación del Papá, mercenario de la información con tintes de imposible ética, resulta sobresaliente.

En cuanto a la trama y su desarrollo, la película comienza de manera frenética con los acontecimientos de Munich y sus inmediatas consecuencias en un juego de planos que mantienen al espectador con los ojos clavados en la pantalla. El ritmo luego desacelera para continuar con el viaje de los cinco agentes por varias ciudades europeas en cumplimiento de sus objetivos, todo ello relatado con gran brillantez. Y luego vuelve in crescendo a partir del suceso del yate en Amsterdam para terminar en una vorágine de acontecimientos con fatales consecuencias para todos los personajes en uno u otro sentido.

La crudeza con que Spielberg narra los hechos de esta película es sobrecogedora, teniendo su culmen en el asesinato de la mujer. Este momento tragicómico recuerda más al sarcasmo sádico de un Michael Haneke en “Funny Games”, que a nada de lo que antes hubiera hecho el director americano.

Sin embargo, lo más reseñable de “Munich” es la distinta evolución psicológica de los personajes, formidablemente trazada; desde el cada vez más fanático Steve (Daniel Craig), al progresivo desmoronamiento de Robert; siendo Avner el que tiene una evolución más ajustada a la propia del film. El papel de Bana es el de un hombre bueno que empieza convencido de la justicia de su misión, pero que poco a poco va percatándose de lo que en realidad es: un asesino. Esta transición de su pensamiento, muy lenta en un principio, se precipita vertiginosa a raíz de la muerte de Carl (Ciaran Hinds) y el despiadado crimen de la mujer. A este respecto resulta memorable la escena de la cuenta atrás en que las fobias de Avner se hacen realidad mientras Robert fabrica su “juguete”; o aquella otra casi al final en que imagina el asesinato de los atletas judíos mientras yace con su esposa y que culmina en un clímax que le hace plenamente consciente del daño irreparable sufrido por su alma.

El conflicto palestino-israelí está omnipresente en toda la película, de tal manera que los años 70 se nos hacen muy cercanos, puesto que los hechos narrados en “Munich” no han perdido ni un ápice de vigencia. Nadie ha quedado contento con el trabajo de Spielberg, ni un bando ni el otro, lo que solo demuestra que la película está hecha con la mayor imparcialidad posible. Cierto que la historia se nos cuenta desde la óptica israelí, pero no podemos hablar aquí de panfleto político alguno. No hay ni buenos ni malos, no hay final feliz ni final, solo perdedores; los protagonistas de un drama de pasado inmemorial y de futuro tremendamente sombrío.

La conclusión es que la violencia solo engendra violencia y el mal es ejercido igual por unos que por otros. Treinta años después todo sigue igual y la paz se nos antoja aún muy lejana.

FRAN.

FICHA TÉCNICA:

Dirección: Steven Spielberg.
País: USA.
Año: 2005.
Duración: 164 min.
Género: Thriller, drama.
Interpretación: Eric Bana (Avner), Daniel Craig (Steve), Ciaran Hinds (Carl), Mathieu Kassovitz (Robert), Hanns Zischler (Hans), Geoffrey Rush (Ephraim), Ayelet Zurer (Daphna), Omar Metwally (Ali), Ami Weinberg (General Zamir), Michael Lonsdale (Papa), Valeria Bruni Tedeschi (Sylvie), Yvan Attal (Tony), Lynn Cohen (Golda Meir).
Guión: Tony Kushner y Eric Roth.
Producción: Kathleen Kennedy, Steven Spielberg, Barry Mendel y Colin Wilson.
Música: John Williams.
Fotografía: Janusz Kaminski.
Montaje: Michael Kahn.
Diseño de producción: Rick Carter.
Vestuario: Joanna Johnston.

Lo dijo... Leonardo Da Vinci

Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Lo dijo... Albert Einstein

Sólo dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana, y de lo primero no estoy tan seguro...