Todas las mañanas conecto la radio que tengo en la cocina y escucho las noticias mientras desayuno. Es la única manera de estar informado de lo que acontece en España y el resto del mundo cuando tu trabajo no te deja tiempo para leer la prensa escrita. Además, me gusta cambiar de dial a menudo, puesto que encasillarte en una sola emisora disminuye notablemente tu capacidad de juicio a la hora de valorar las noticias que se emiten –no es la imparcialidad una característica muy habitual en nuestro medio radiofónico-. Aún así, debo admitir que cada día me apetece menos continuar con este hábito en el que ya he convertido escuchar la radio de mañana. O, cuanto menos, escuchar los noticiarios; mejor sustituirlos por alguna emisora que te permita comenzar el día con el buen sabor de boca de una agradable música.
Porque, estimados lectores, cada nuevo día que amanece en este querido país nuestro se caracteriza, informativamente hablando, por lo mismo: como diría un matemático amigo mío, un crecimiento exponencial en la corrupción que afecta a todos los estamentos políticos y judiciales de nuestra sociedad. Da igual el dial que fijes en tu aparato de radio, no importa el periódico que leas habitualmente ni el canal que prefieras sintonizar en tu televisor; todos, absolutamente todos hablan de lo mismo y tratan el mismo tema: la corrupción. Eso sí, en todas las formas y, sobre todo, “colores” en que ésta pueda presentarse. Puesto que la hay para todos los gustos políticos, igual que la oferta gastronómica que podemos encontrar en un bufet de lujo. Que usted es asiduo escuchante de un medio de comunicación de derechas, pues no se preocupe, que la culpa de todos los males la tienen los “puñeteros sociatas”; que usted se define por un medio de izquierdas, pues entonces no hay un solo “derechón rancioso” que se salve de la corrupción; y si defiende ideales nacionalistas, ¡carajo, es que los “jodidos españolistas” están todos corrompidos! Y es que esto no hay quien lo soporte, amigos.
Cada nuevo amanecer debería ser una “bendición” para todos los españoles en la forma (y el fondo) de noticias que verdaderamente ejemplificaran la palabra progreso. Sin embargo, lo que nos encontramos es la “maldición” de la “jodida corrupción”. ¿No va a haber crisis con tanto político, juez y alto funcionario de las administraciones públicas “mamando” vuestro dinero y el mío? Pues no olvidemos que somos nosotros, ciudadanos de a pie, con nuestro trabajo y nuestros impuestos los que mantenemos a flote a esta nación que a cada minuto que pasa se escora más hacia la turbulenta superficie de un mar embravecido: el de la ruina económica. Y de ella ya pueden derivar todos los males imaginables e inimaginables para nuestra sociedad. ¡Pero no nos preocupemos! Porque esos políticos que representan “sus intereses” y no los nuestros sabrán ponerse “bien puestos” en esa emisora de radio, en ese artículo de prensa y en esa entrevista televisiva para decirnos: “Tranquilos, ciudadanos, velamos por vosotros. Votadnos y tendréis todo lo que de verdad os merecéis”. Y en fin, la legión de borregos que al final la mayoría componemos creeremos una y otra vez esas palabras fingidas; aplaudiremos desde una óptica u otra a quienes nos apetezca ensalzar y por último obtendremos lo que de verdad “nos merecemos”: ¡más corrupción!
Por lo tanto, creo que de aquí en adelante me voy a desayunar oyendo Radio Clásica, donde no escucharé la palabra corrupción, y donde Mozart y Schubert sé de buena fe que no van a robarse mi dinero, al menos, mientras Teddy Bautista no considere oportuno introducir un canon por ello.
FRAN.
Hace 6 horas
4 comentarios:
hola querido amigo, la verdad que tu artículo está de lo más interesante,aunque he de decir que a mi parecer que hay una errata, y digo me parece porque no estoy segura se dice corrompidos o corruptos??????????por lo demás creo que yo también tomaré la medida de escuchar música clásica porque al igual que tu suelo tener la "fea" mania d poner la radio y.que te voy a contar que no has crito.Sigue escribiendo estos artículos merecen la pena.
Hola Ainhoíta! Que gusto me da leerte por mi espacio! Pues mira, te aclaro tu duda: no es una errata (que en verdad no me importaría en absoluto reconocerla si lo fuera, ¡que no soy infalible ni mucho menos!), puesto que el verbo corromper tiene doble participio (regular e irregular) como otros pocos verbos en lengua castellana (por ejemplo imprimir, freír, suspender...). De tal forma que uno de los dos participios se emplea como tal (en este caso corrompido), mientras el otro se reserva para función adjetiva (corrupto).
De ahí, el doble uso que le doy en el artículo:
-Adjetivo: En el título, "Un país corrupto".
-Participio: En la frase en cuestión de la que hablamos, (...) están (...) corrompidos.
Por lo demás, estamos de acuerdo, el mejor ejercicio que podemos hacer en cuanto a la radio se refiere es usarla para escuchar música. Aunque no nos engañemos, el "gusanillo" de saber hará que sigamos poniendo las noticias de vez en cuando. Gracias, finalmente, por tus amables palabras, que me animan a seguir escribiendo lo que pienso siempre que mi "apretada agenda" lo permita. Un abrazo, amiga! ;-)
La mejor manera de comprobar la marcha de un país es saber como lo juzgan en otro. Me explico: para averiguar la situación en España lo mejor es leer prensa de otros países que hagan referencia a ella, ya que serán bastante más objetivos que los analistas de aquí. En cuanto a la corrupción... ¡joder!, si sólo fuesen los políticos... pero también son los banqueros, los periodistas y todos aquellos que contribuyen a nublar la percepción del ordeñado ciudadano. No hay más que echar un vistazo a la sociedad actual en la que se ha inyectado el "divide y vencerás". Descontento, recelo, envidia, desconfíanza, y un largo etc. que unido al consumismo da como resultado el ambiente agresivo que se respira cada vez más. Y es que somos maleables y presuntuosos por lo que nos crean necesidad de los superfluo. Te tienen por lo que aparentas, no por lo que eres: Mi coche furula pero voy a comprarme uno más caro y pintoso. En mi tele se ven todos los canales pero con un plasma de esos ¡uf! no veas, es casi el sueldo de un mes pero es que está de oferta y si mi vecino se lo puede permitir... y bla bla bla... Entonces, ¿y ahorrar?... ¿cualo?... Así ha descarrilado el tren de vida de mucha gente. Pero ¿y a quién le importa?
¡A mí me importa, querido amigo! Y quiero pensar que a muchísima gente más que no se deja "aplatanar". Frente al "divide y vencerás" que los repugnantes medios de comunicación al servicio de intereses particulares quieren meternos con calzador, yo, aquí, desde este modestísimo espacio, preconizo el "unidos venceremos".
Todavía somos pocos, comparativamente hablando con la gente alienada a los poderes fácticos, pero el mero hecho de reflexionar sobre ello y compartirlo en estos foros de opinión, ya nos hace ir tomando en consideración las cosas que no funcionan en nuestra sociedad y que sí está en nuestras manos cambiar. Desde el reciclaje de una simple caja de cartón hasta el "NO" rotundo a tanta corrupción. Cuando esto llegue a calar de verdad en las conciencias de todos y realmente nos demos cuenta que podemos "salir a la calle" y hacernos escuchar, podremos conseguir defender nuestros derechos como ciudadanos de un país libre. Nadie dice que sea fácil, pero me niego a aceptar la más fácil de las posturas que es "no hacer nada".
Por lo demás, comparto "de cabo a rabo" todos tus argumentos.
Un abrazo, Perenken!
Publicar un comentario