miércoles, 29 de abril de 2009

Si Dios fuera mujer

Pandemia

Tengo miedo a la enfermedad.
La temo porque he visto su rostro;
el rostro del dolor,
del sufrimiento,
de la muerte.

La peste ha regresado,
con otro nombre,
con otro aspecto,
envuelta en un manto nuevo,
pero tan despiadada como antaño.

Quién sabe si para purgar nuestros pecados
o porque su naturaleza asesina,
atemporal,
la trae de vuelta nuevamente
para sembrar el caos.

Silencioso es su deambular;
su pisada profunda;
su huella,
un reguero de mudas tumbas.

El pánico la acompaña,
un terror cuyo nombre
hiela la sangre
y atenaza los corazones.

Y la oscuridad lo envuelve todo,
proyectando su atmósfera,
densa e irrespirable,
sobre nuestros sentidos truncados,
y rendidos.

Aquí y allá un lamento,
murmullos apagados que elevan su tono
y su número
hasta componer un coro
de pavorosos gritos.

Pandemia,
susurra una voz todavía lúcida;
muerte,
la contesta otra con frío desdén,
solo muerte.


Un gato temeroso de una noche sin Luna.

Lo dijo... Lucio Anneo Séneca

La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.

martes, 28 de abril de 2009

El regreso a la Luna

Han pasado 37 años desde que un ser humano pisó por última vez nuestro satélite. Sucedió en Diciembre de 1972, y en el marco del programa de la NASA Apolo (misión del Apolo 17). Casi cuatro décadas más tarde la humanidad se plantea el regreso a la Luna; esta vez, para no abandonarla más. Un nuevo programa, denominado "Constellation" ("Constelación" en español) debe concluir, según el calendario previsto, con el octavo alunizaje tripulado en Agosto de 2020. Será el principio de una nueva era en la "carrera espacial", una era que debe estar marcada por la instalación de una base permanente en el satélite y por la primera visita de nuestra especie al planeta habitable más próximo a la Tierra, Marte. Pero esa será otra historia...



FRAN.

lunes, 27 de abril de 2009

El mundo perfecto

"Dios de las almas perdidas, tú que estás perdido entre los dioses, escúchame.

Vivo en el seno de una raza perfecta, yo, el más imperfecto de los hombres. Yo, un caos humano, nebulosa de elementos confusos, deambulo entre mundos perfectamente acabados.

Vivo entre pueblos regidos por leyes perfectas que obedecen un orden puro, en donde los pensamientos son clasificados, los sueños ordenados y las visiones registradas.


Estos pueblos, ¡oh Dios!, miden sus virtudes y pesan sus pecados. Y mil y otras futilidades, tan absurdamente que hasta las mínimas tonterías figuran entre sus registros y sus escritos, mientras que están muy lejos de ser virtudes o pecados.


Aquí los días y las noches están convenientemente divididos en estaciones dentro del respeto a conveniencias y a un orden preciso.


Comer, beber, dormir y cubrirse para después saciar el aburrimiento, todo a su debido tiempo.


Trabajar, jugar, cantar y bailar, para después descansar tranquilamente cuando llegue la hora.


Pensar esto, sentir aquello, después dejar de pensar y de sentir cuando una estrella se alza en el horizonte.


Robar al vecino con una sonrisa, dar regalos con gracioso ademán, admirar con moderación, acusar con cautela, destruir un alma con una palabra, quemar un cuerpo con el aliento, después lavarse las manos cuando se ha terminado el trabajo del día.


Amar según el orden establecido, divertirse de acuerdo a un método preconcebido, venerar a los dioses con discreción, engañar a los demonios con destreza, y después olvidarse de todo, como si la memoria hubiese muerto.


Imaginar con un motivo determinado; meditar con consideración; gozar dulcemente; sufrir noblemente; y después vaciar la copa de manera que mañana podamos llenarla otra vez.


Todas estas cosas, ¡oh Dios!, han sido concebidas con preclara visión, han nacido con un propósito firme, con exactitud, regidas por reglas y dirigidas por la razón, y luego se asesinan y se entierran según el método prescrito. Y aún las silenciosas tumbas que yacen en el fondo del alma humana tienen su marca y su número.


Es un mundo perfecto; de maravillas; el más maduro fruto del jardín de Dios; el pensamiento rector del Universo.


Pero dime, ¡oh Dios!, ¿por qué estoy yo aquí? Yo, semilla de pasión insatisfecha, loca tempestad que no busca ni Sur ni Aquilón, ni comienzo ni fin, aturdido fragmento de un planeta que pereció en las llamas.


¿Por qué estoy yo aquí? Dímelo tú, ¡oh Dios!, que te encuentras perdido entre los demás dioses..."


Gibran Khalil Gibran.

domingo, 26 de abril de 2009

Buzz Aldrin en la Luna



jueves, 23 de abril de 2009

Día de la Tierra

Ayer miércoles 22 de Abril se celebró el Día de la Tierra. Para conmemorarlo, Greenpeace ha distribuido el vídeo "Inspirar acción", con el que pretende concienciar a la humanidad de que acepte el compromiso de salvaguardar este oasis de vida. La fecha clave será en Diciembre, cuando se reúnan en Copenhague todos los países del mundo para abordar el calentamiento global y las medidas para hacerle frente. Será entonces cuando todos debamos hablar con una sola voz para exigir a nuestros gobiernos la efectiva aplicación del Protocolo de Kyoto (firmado por la mayoría, rechazado por algunos, aplicado por muy pocos). En la actualidad pertenecemos a Greenpeace más de tres millones de personas, pero tendríamos que ser muchos más para poder presionar con más fuerza a los gobiernos del planeta. "El clima debe ser salvado ahora". No hay tiempo que perder. Por eso me permito el lujo de dirigirme desde este espacio a todos ustedes, mis lectores y amigos, para los que así lo deseen, se unan a las filas de este movimiento cuyo único fin es defender la extraordinaria biodiversidad de nuestra Tierra.



FRAN.

Lo dijo... Lao-Tsé

Con buenas palabras se puede negociar, pero para engrandecerse se requieren buenas obras.

miércoles, 22 de abril de 2009

Dear Mr. President



Sin ser una de mis cantantes favoritas, tengo que admitir que esta canción de Pink me parece excelente, y este vídeo recién descubierto, aunque ya debe tener como un año, al menos, de grabado, muy ilustrativo de la gestión del anterior presidente de los Estados Unidos de América.

"Dedicado a todos quienes creen que una vida humana es mucho más valiosa que un barril de petróleo o un pedazo de tierra".

FRAN.

lunes, 20 de abril de 2009

Caza de focas en Canadá



viernes, 17 de abril de 2009

Los 8 Jedi Escoceses

Los maleantes pueden echarse a temblar en las frías tierras de Escocia. Donde otrora William Wallace defendiera la independencia de su pueblo espada en mano y al grito de "¡libertad!", son ahora ocho valientes caballeros Jedi quienes se encargan de velar por la seguridad de los escoceses. No llevan sables de luz -cuanto mucho alguna linterna de LEDs-, pero ni falta que les hace, puesto que la Fuerza los acompaña. Esos ocho defensores de la paz y la justicia pertenecen al cuerpo de policía de Strathclyde, con más de 8.000 agentes en su seno, y componen su “vanguardia” más moderna y mejor preparada. El Lado Oscuro está acorralado en Escocia, una nueva Orden resurge y un nuevo grito pronto será escuchado: "¡Por la República!" (y que la Fuerza los asista cuando llegue a oídos de Su Graciosa Majestad).

¿Quién es el loco, el loco o el loco que sigue al loco?” (Obi-Wan Kenobi).

FRAN.

Fuente: El País edición digital.

Homofobia

Forma involucionada en la perversión del Homo Non Sapiens.

jueves, 16 de abril de 2009

The Internet Symphony, Eroica

martes, 14 de abril de 2009

Declaración Universal de los Derechos Humanos

lunes, 13 de abril de 2009

La Ola

Autocracia: Sistema de gobierno en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley.

Con esta palabra escrita en la pizarra de un aula empieza un proyecto que el profesor Rainer Wenger (Jürgen Vogel) propone a sus alumnos con el fin de demostrar cómo se crea y cuál es el funcionamiento de un gobierno totalitario. Una iniciativa interesante desde un punto de vista didáctico, pero de insospechadas consecuencias al vertirse sobre la permeable mentalidad de un grupo heterogéneo de adolescentes.

Unos días más tarde de iniciado el experimento, lo que, a priori, constituían un puñado de ideas inocuas como la disciplina, el sentimiento de comunidad o el apoyo mutuo entre compañeros, comienzan a transformar a la clase en un “ejército” compacto y sin fisuras que ven en Wenger a un nuevo “führer”, capaz de canalizar sus frustraciones y anhelos en lo que, sin pretenderlo, se convierte en un auténtico movimiento que va a trascender el espacio del aula y a diseminarse como un virus por el instituto y la ciudad que lo alberga. Para entonces “La Ola” es una realidad, y ni siquiera su creador será capaz de detenerla; un “monstruo” así solo puede pararlo el desastre.


La cuestión fundamental que plantea la película de Dennis Gansel, y que podemos ver en los carteles promocionales de la misma, reza: “¿Creías que no se podría repetir?” Y es la misma pregunta que a todos, ya en tiempo presente, nos ronda por la cabeza tras visionar “La Ola”. Pero, aunque lo más fácil sea en ese momento dar un sí rotundo, no es una respuesta concluyente sin echar primero una ojeada a la historia y comprobar por qué “sí” sería posible. En esa aseveración tienen parte de culpa los créditos iniciales, pues nos dicen que la película está basada en un hecho real, y ello facilita un punto de partida a nuestro análisis particular.


Indagando un poquito por la red me encontré con unos sucesos similares a los que se narran en este filme, y que acaecieron en una escuela superior de Palo Alto (California), en 1967. Allí, un profesor de historia llamado Ron Jones, mientras enseñaba a sus alumnos las características del nazismo, y para contestar a varias preguntas del tipo: “¿Cómo pudo el pueblo alemán alegar su ignorancia del genocidio judío?”, realizó con ellos un experimento de simulación de un régimen totalitario en el que él mismo
se erigía en líder supremo, y su clase en una sólida masa dispuesta a acatar sus instrucciones de manera incondicional. El “juego” para demostrar con cuánta facilidad se puede caer en la autocracia pronto dejó de serlo para dar lugar a un movimiento real que Jones había denominado “The Third Wave” (“La Tercera Ola”), pero que fue mucho más allá de lo imaginado, pues al cautivador llamamiento de su líder de que revolucionarían el mundo, sus miembros pronto se convirtieron en una auténtica “marejada” en extremo peligrosa. De hecho, a los pocos días los alumnos comenzaron a espiarse los unos a los otros, y a acosar a quienes no se adherían al grupo o no acataban sus normas. El asunto tomaba un cariz tan feo que el profesor hubo de poner fin al experimento antes de lo previsto, solo cinco días después de su puesta en marcha, y lo hizo mediante la proyección de un video sobre Adolf Hitler y las Juventudes Hitlerianas en el que todos, incluido él, se reconocieron. Unos años más tarde el profesor Jones publicó sus reflexiones sobre la experiencia bajo el título de “La Tercera Ola”, aunque fue el escritor Todd Strasser, posteriormente, quien recogió los hechos de Palo Alto en su best-seller “La Ola”.

Este suceso, que no podemos considerar como algo aislado e incidental, constituye un precedente a tener muy en cuenta a la hora de responder de manera afirmativa si sería posible una repetición de la historia, aunque como veremos, la realidad supera con creces a la ficción (o a la simulación, en el caso que nos ocupa). Y es que los ingredientes básicos para el surgimiento de una autocracia son siempre los mismos. Tomemos a un pueblo con un elevado grado de insatisfacción vital por cualquier razón de peso: precariedad económica, hambre, guerra, inestabilidad social… y démosle una “tabla de salvación” en la forma de un líder carismático que prometa solventar todos sus males. Luego ofrezcámosle algo de “pan” para demostrar la realidad de nuestras intenciones y manipulemos convenientemente sus conciencias con un discurso atractivo que ponga todo el énfasis en la consecución de sus sueños y esperanzas. Finalmente, cuando lo tengamos entregado a la causa, no permitamos la libertad de pensamiento; mantengámoslo unido componiendo una masa uniforme en torno a una serie de “ideas básicas del movimiento” (Ideología) y restringiendo toda iniciativa individual a su mínima expresión. Y ¡voilà!, ya tenemos nuestra autocracia a pleno funcionamiento. ¿Qué quieren ejemplos reales? Pues a vuelapluma se me ocurre la conformación de la Unión Soviética con la figura de Lenin al frente, la propia Alemania del Tercer Reich en torno a la persona de Hitler, la Italia fascista de Benito Mussolini, la República Popular China de Mao Zedong o la Cuba de Fidel Castro. Y no quiero olvidarme de un caso actual que también va por “buen camino”, la Venezuela de Hugo Chávez.

¡Que Dios nos proteja de los “iluminados”! Palabra de agnóstico.

FRAN.

Para acceder a la web oficial de la película en español, pinchen aquí.
Una página interesante que comenta “La Ola” y sus implicaciones en profundidad la hallan aquí.
Si quieren también pueden ampliar datos en sendas entrevistas hechas a Dennis Gansel en El País y en Fila Siete.

Un gato encantado de la Luna la valora con un 7/10.

FICHA TÉCNICA:
Título original: Die Welle.
Dirección: Dennis Gansel.
País: Alemania.
Año: 2008.
Duración: 101 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jürgen Vogel (Rainer Wenger), Frederick Lau (Tim Stoltefuss), Max Riemelt (Marco), Jennifer Ulrich (Karo), Christiane Paul (Anke Wenger), Elyas M'Barek (Sinan), Cristina Do Rego (Lisa), Jacob Matschenz (Dennis), Maximilian Mauff (Kevin), Ferdinand Schmidt-Modrow (Ferdi), Maximilian Vollmar (Bomber), Tim Oliver Schultz (Jens), Amelie Kiefer (Mona), Fabian Preger (Kaschi), Odine Johne (Maja).
Guión: Dennis Gansel y Peter Thorwart.
Producción: Christian Becker, Nina Maag y David Groenewold.
Música: Heiko Maile.
Fotografía: Torsten Breuer.
Montaje: Ueli Christen.
Vestuario: Ivana Milos.

sábado, 11 de abril de 2009

La Niña Afgana


viernes, 10 de abril de 2009

El discurso de Gervasio Sánchez

Hace ya casi un año (el 7 de mayo de 2008) que el periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez recibió el Premio Ortega y Gasset de Fotografía por su imagen "Sofia Elface Fumo, con su hija Alia". Por eso, y porque su discurso me pareció en su momento de los más valientes que un periodista español han hecho nunca en la recepción de un galardón similar, lo rescato ahora aquí para compartirlo con todos ustedes y permitirles unos momentos de reflexión como yo tuve entonces sobre las cosas -tantas- mal hechas por nuestros políticos.


"Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

Gervasio Sánchez."

Más información en: Vidas Minadas.

miércoles, 8 de abril de 2009

Fahrenheit 451

"Montag se vio en los ojos de ella, suspendido en dos brillantes gotas de agua, oscuro y diminuto, pero con mucho detalle; las líneas alrededor de su boca, todo en su sitio, como si los ojos de la muchacha fuesen dos milagrosos pedacitos de ámbar violeta que pudiesen capturarle y conservarle intacto. El rostro de la joven, vuelto ahora hacia él, era un frágil cristal de leche con una luz suave y constante en su interior. No era la luz histérica de la electricidad, sino... ¿Qué? Sino la agradable, extraña y parpadeante luz de una vela. Una vez, cuando él era niño, en un corte de energía, su madre había encontrado y encendido una última vela, y se había producido una breve hora de redescubrimiento, de una iluminación tal que el espacio perdió sus vastas dimensiones y se cerró confortablemente alrededor de ellos, madre e hijo, solitarios, transformados, esperando que la energía no volviese quizá demasiado pronto..."

Ray Bradbury.

miércoles, 1 de abril de 2009

Un sueño

Anoche soñé mirando a una estrella. Soñé con un ser como yo, allá arriba, en su mundo. Un ser que, en su noche, miraba a una estrella y soñaba. Y entonces, de repente, me di cuenta. Soñaba conmigo.

Un gato encantado de la Luna.