domingo, 22 de febrero de 2009

Llueve sobre mojado (tipográfico)

viernes, 20 de febrero de 2009

El mejor trabajo del mundo

¿Les gustaría trabajar en una paradisíaca isla tropical junto a la costa de Australia durante seis meses? ¿les gustaría, además, ganar 150.000 dólares como remuneración por dicho trabajo? ¿y qué contestarían si su labor no fuera otra que explorar los fondos marinos del lugar, efectuar algunos "pequeños trabajos" de mantenimiento y alimentar cada semana un blog con fotos y vídeos? Suena tentador, ¿no es así? Pues ésta es la propuesta que ha lanzado el Departamento de Turismo del Estado de Queensland a personas de todo el mundo con el fin de promocionar la Isla de Hamilton, la Gran Barrera de Coral y las playas tropicales de Queensland. Los únicos requisitos, ser buen nadador, tener facilidad para comunicarse y estar capacitado para leer y escribir en inglés.

Hasta el momento el número de solicitudes se eleva a más de 18.000 procedentes de hasta 200 países distintos, pero aún están a tiempo de enviar la suya si sueñan con playas de aguas cristalinas y fina arena blanca, pues el plazo expira el próximo 22 de febrero. Más tarde, el 2 de marzo, se dará a conocer una lista con los once candidatos finalistas a los que se entrevistará para determinar quien resulta ganador del concurso, algo que no sucederá hasta el 6 de mayo de 2009.

Para los interesados, pinchen aquí.

FRAN.

Fuente: Yahoo! Noticias.

domingo, 15 de febrero de 2009

Abrazos gratis



En el año 2004, Juan Mann (seudónimo cuya fonética coincide con One Man, "un hombre") regresa a Australia, su país natal. Una vez allí, el sentimiento de soledad comienza a invadirlo, sus padres acababan de divorciarse, se había separado de su prometida y su abuela había fallecido.

Para animarse decide ir a una fiesta, donde una desconocida le regala un abrazo, "Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha pasado nunca", así describiría ese momento tiempo después, en una de las pocas entrevistas que hay de este personaje. Con ese sentimiento, un 30 de junio, decide salir a repartir abrazos a la gente que transitaba por Pitt Mall Street en Sidney.

Así fue como conoció a Shimon Moore, quien grabó al protagonista abrazando y el intento frustrado de la policía de prohibir los abrazos gratis. Precisamente, sería ese video alojado en Youtube, el que llevaría una simple actitud a transformarse en todo un movimiento a nivel mundial, conocido como Free Hugs Campaign o Abrazos Gratis entre los hispanohablantes.

Actualmente, el movimiento continúa por todo el mundo, y en Youtube se alojan centenares de vídeos creados por los abrazadores que simplemente pretenden compartir sus experiencias con más gente.

Extraído de Wikipedia.

viernes, 13 de febrero de 2009

Quercus: Calentamiento Global

Una de Panchitos

Cada vez que voy al Museo Naval paso junto al cuartel general de la Armada, donde los infantes de marina, vestidos con uniforme de camuflaje, siempre son tipos con cara de indio. Eso me dispara la sonrisa cómplice, recordándome Nicaragua y El Salvador, cuando fulanos idénticos a éstos, con uniformes parecidos, se daban estopa con valor y crueldad inauditos. A pesar de las apariencias, esos tíos bajitos con cara de llamarse Atahualpa son extraordinarios soldados, bravos hasta lo increíble, duros y orgullosos de cojones. Lo que pasa es que como son chiquitos y con ese hablar suave, despistan. Sobre todo si van en moto de mensaka con el casco a lo Pericles, o pasean el domingo con la familia por el parque del Oeste. El golpe de vista engaña mucho. Pero quien sepa leer en los ojos de la gente, que los mire bien. Y si no, que lea a Bernal Díaz del Castillo.

Esto viene al hilo de una carta reciente. Comentando un artículo mío, en el que contaba cómo un comanche pasado de agua de fuego me llamó cabrón y del Pepé por llevar corbata, un lector torpe interpretando sujeto, verbo y predicado, concluye con la siguiente frase: «Hay que joderse con los panchitos». Y para qué los voy a engañar. Ese equivocado compadreo me fastidia un poco. Sobre todo porque veo que mi comunicante no entendió una puta línea. Así que voy a intentar explicarlo algo más claro.

En mi opinión, si alguien tiene derecho a estar en España –lo tiene, claro, mucha otra gente– son los emigrantes hispanoamericanos, sean mestizos o indios puros como la madre que los parió. Porque son nuestros, o sea. Somos nosotros. Me troncho cuando aquí decimos que, a diferencia de los anglosajones, los españoles no exterminaron a los indígenas y se mezclaron con ellos. Cuando lees la letra pequeña de las relaciones de Indias, adviertes que los españoles –mis abuelos se quedaron aquí, ojo– fueron a América a buscar oro y a calzarse indias. Y si no exterminaron a los indios, fue porque necesitaban esclavos para las minas y criados para las casas. A cambio, es cierto, los de allí obtuvieron una lengua hermosa y universal. Pero la pagaron cara, y la pagan, con la herencia de corrupción y desbarajuste que la estúpida y egoísta España dejó atrás. Cierto es que llevan doscientos años reventándose solos, sin nuestra ayuda. Pero nadie históricamente lúcido puede olvidar la culpa original. Una responsabilidad que, por otra parte, hace babear a políticos analfabetos y elementales ante golfos populistas que, bajo el poncho de la retórica, tomaron el relevo en el arte de chulear y estafar a su gente.

Ahora vienen, buscando futuro, al sitio natural donde los trae la lengua que se les dio y la religión que se les impuso. Vienen a donde tienen derecho a venir, trayendo sangre nueva, ilusión, capacidad de trabajo, idas y coraje, con la determinación de quien no tiene nada que perder. Llegan como carne de cañón, a comerse los más duros trabajos de esta España con la que soñaron. Su error es creer que llegan a Europa. A un sitio que imaginaban civilizado, culto, con políticos decentes y valores respetables. Pero encuentran lo que hay: demagogia, picaresca y poca gana de currar. Y además, la crisis. Así, en cuanto espabilan, algunos se españolizan. Aprenden a mimetizarse con el entorno, a esforzarse lo justo. A ser lo groseros que en su tierra no fueron nunca. A despreciar a estos españoles maleducados que tanto aire se dan pese a ser una puñetera mierda, incapaces de valorar lo que tienen y lo que podrían tener.

Descubren también la clave mágica española: el victimismo. Aprenden pronto a explotar la mala conciencia y lo políticamente correcto, a montar pajarracas sabiendo que nadie va a negarles, como a los moros y los negros, el derecho a exigir incluso más de lo que exigen los propios españoles. En todo caso se les dará, no por sus méritos de trabajo, educación o cultura, que a menudo los tienen, sino por el qué dirán, por el no vayan a creer que soy racista, o lo que sea. Y a eso, algunos –no todos, pero no pocos– suman malas costumbres que traen de allí: la afición a ponerse hasta arriba de alcohol, a conducir mamado hasta las patas, y la tradicional bronca de fin de semana, tirando de arma blanca o de otro calibre; con ese orgullo valiente y peligroso del que hablaba antes, y que lo mismo puede ser una virtud que una desgracia, cuando no se maneja con cabeza. Y mientras, las autoridades que deberían acogerlos y educarlos, planificando para ellos una España futura, inevitable y necesaria, emplean su tiempo y nuestro dinero en contaminarlos de la sarna política al uso, adobada con la más infame demagogia. En atraerlos a su puerco negocio, halagándolos de manera bajuna y jugando con ellos al trile de los votos, sin que importen a nadie su pasado, su presente o su futuro. Haciendo lamentar, a los lúcidos, que la suya sea el español y no otra lengua que les permita irse a otro país que de verdad sea Europa.

Publicado por Arturo Pérez-Reverte en XLSemanal (Nº 1109. Del 25 al 31 de enero de 2009).

sábado, 7 de febrero de 2009

Lost

viernes, 6 de febrero de 2009

El oro y las ratas

Había una vez un rico mercader que, a punto de hacer un largo viaje, tomó sus precauciones.
Antes de partir quiso asegurarse de que su fortuna en lingotes de oro estaría a buen recaudo y se la confió a quien creía un buen amigo.
Pasó el tiempo, el viajero volvió y lo primero que hizo fue ir a recuperar su fortuna. Pero le esperaba una gran sorpresa.
-¡Malas noticias! -anunció el amigo-. Guardé tus lingotes en un cofre bajo siete llaves sin saber que en mi casa había ratas. ¿Te imaginas lo que pasó?
-No lo imagino -repuso el mercader-.
-Las ratas agujerearon el cofre y se comieron el oro. ¡Esos animales son capaces de devorarlo todo!
-¡Qué desgracia! -se lamentó el mercader-. Estoy completamente arruinado, pero no te sientas culpable, ¡todo ha sido por causa de esa plaga!
Sin demostrar sospecha alguna, antes de marcharse invitó al amigo a comer en su casa al día siguiente.
Pero, después de despedirse, visitó el establo y, sin que lo vieran, se llevó el mejor caballo que encontró. Cuando llegó a su casa ocultó al animal en los fondos.
Al día siguiente, el convidado llegó con cara de disgusto.
-Perdona mi mal humor -dijo-, pero acabo de sufrir una gran pérdida: desapareció el mejor de mis caballos.
-Lo busqué por el campo y el bosque pero se lo ha tragado la tierra.
-¿Es posible? -dijo el mercader simulando inocencia-. ¿No se lo habrá llevado la lechuza?
-¿Qué dices?
-Casualmente anoche, a la luz de la luna, vi volar una lechuza llevando entre sus patas un hermoso caballo.
-¡Qué tontería! -se enojó el otro-. ¡Dónde se ha visto, un ave que no pesa nada, alzarse con una bestia de cientos de kilos!
-¡Todo es posible! -señaló el mercader-. En un pueblo donde las ratas comen oro, ¿por qué te asombra que las lechuzas roben caballos?
El mal amigo, rojo de vergüenza, confesó que había mentido. El oro volvió a su dueño y el caballo a su establo. Hubo disculpas y perdón.
Y hubo un tramposo que supo lo que es caer en su propia trampa.

jueves, 1 de enero de 2009

Lo dijo... Oscar Wilde

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

Adoración de los Pastores - Josefa de Obidos (1669)

martes, 23 de diciembre de 2008

Break On Through Animated Typography

lunes, 22 de diciembre de 2008

Lo dijo... Robert Lee Frost

La mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede; la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Love Is Noise

sábado, 20 de diciembre de 2008

Zapaticidio

Al periodista iraquí Mountazer al-Zaïdi deberían hacerle un monumento en su país. Sus dos "zapatazos" al todavía presidente de los Estados Unidos George W. Bush durante la rueda de prensa que este concedió junto a su homólogo iraquí Nuri Al Maliki al término de su reciente visita a Irak lo hacen acreedor de tal honor. El periodista, además, obsequió al dirigente norteamericano con unas palabras más que merecidas por quien debería (que dudo lo haga) cargar sobre su conciencia con la muerte de centenares de miles de víctimas civiles de una guerra justificada, única y exclusivamente, en la defensa de los intereses económicos y geoestratégicos de su país: "Toma tu beso de despedida, pedazo de perro". Sin embargo, a buen seguro sufrirá las consecuencias por su valentía (a la par que estupidez) en la forma de un castigo ejemplar que no levante las iras del ejército de ocupación, no sea que algún soldado descerebrado de orientación republicana descargue su cólera sobre algún inocente ciudadano iraquí. Es la cruda realidad de su fallido intento de "zapaticidio".

Voy a ser malo: ¡Lástima que no le diera en todo el hocico*!

FRAN.

*Nota: El deliberado uso de la palabra "hocico" pretende aquí recoger la primera acepción que de la palabra aparece en el Diccionario de la RAE, en alusión a la manifiesta animalidad del sujeto en cuestión.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Mi cuento de Navidad

Como siempre hacía la víspera de Navidad, el rey invitó al primer ministro a dar un paseo por la ciudad. Le gustaba ver cómo adornaban las calles, pero para evitar que sus súbditos se excedieran en los gastos con el objetivo de agasajarlo, solían disfrazarse con ropa de comerciantes que venían de tierras lejanas.

Caminaron por el centro, admirando las guirnaldas de luz, los abetos, las velas encendidas en las entradas de las casas y los puestos de venta de regalos. Todo el mundo, hombres, mujeres y niños, se apresuraba a reunirse con sus familiares para celebrar esa noche en torno a una mesa repleta.

En el camino de regreso pasaron por el barrio más pobre. Allí, el ambiente era completamente distinto: nada de luces, velas, ni el olor apetecible de la comida lista para ser servida en la mesa. No había casi nadie por la calle, y como hacía todos los años, el rey comentó con el ministro que debía prestar más atención a los pobres de su reino. El ministro asintió con la cabeza, convencido de que pronto el asunto sería olvidado de nuevo, enterrado en la burocracia cotidiana, la aprobación de presupuestos y las reuniones con dignatarios extranjeros.

De repente oyeron una música que salía de una de las casas más pobres. La chabola, mal construida, con varias grietas entre las maderas podridas, les permitía ver lo que sucedía en el interior, y comprobaron que la escena que allí se desarrollaba era completamente absurda: un viejo en una silla de ruedas que parecía llorar, una joven completamente calva que bailaba y un muchacho de mirada triste que tocaba un tamborín y cantaba una canción tradicional.
–Voy a ver qué pasa –dijo el rey, y llamó a la puerta. El joven dejó de cantar y fue a abrir.
–Somos mercaderes y buscamos un lugar para dormir. Hemos oído la música, hemos visto que todavía estáis levantados y nos gustaría saber si podríamos pasar aquí la noche.
–Pueden quedarse en algún hotel de la ciudad. Desgraciadamente, no podemos ayudarlos; a pesar de la música, en esta casa reinan la tristeza y el sufrimiento.
–Por mi culpa –era el viejo de la silla de ruedas el que hablaba–. Durante toda mi vida he intentado darle educación a mi hijo para que aprendiese caligrafía, para que fuese uno de los escribas del palacio. Sin embargo, los años pasaban y no volvieron a ofertarse nuevas plazas.

Hasta que anoche tuve un sueño estúpido: un ángel aparecía y me pedía que comprara una copa de plata, ya que el rey iba a venir a visitarme, a beber un poco y a conseguir un empleo para mi hijo. La presencia del ángel me pareció tan real que decidí hacer lo que me decía. Como no tenemos dinero, mi nuera fue esta mañana al mercado, vendió su pelo y compramos esa copa de ahí. Ahora intentan levantarme el ánimo, cantando y bailando porque es Navidad, pero es inútil.

El rey vio la copa de plata, pidió que le sirvieran un poco de agua porque tenía sed y, antes de marcharse, le dijo a la familia:
–¡Qué coincidencia! Hoy mismo hemos estado con el primer ministro y nos ha dicho que las plazas se van a ofertar la semana que viene.

El viejo sacudió la cabeza con incredulidad y se despidió de los extranjeros. Pero al día siguiente fue leído un decreto real por todas las calles de la ciudad: buscaban un nuevo escriba para la corte.

El día previsto, la sala de audiencias estaba atestada de gente deseosa de competir por tan ansiado cargo. Cuando el primer ministro entró, les pidió a todos que prepararan sus cuadernos y sus bolígrafos.
–Éste es el tema de la disertación –dijo–: ¿Por qué un anciano llora, una mujer calva baila y un muchacho triste canta?

Un murmullo de asombro recorrió la sala: ¡nadie sabía contar una historia como ésa! Nadie, salvo un joven con ropa humilde, sentado en un rincón de la sala, que sonrió y empezó a escribir. (Basado en un cuento indio)

Publicado por Paulo Coelho en XLSemanal (Nº 1103. Del 14 al 20 de diciembre de 2008).

martes, 16 de diciembre de 2008

La aventura de viajar

"Cuando en cierta ocasión pregunté a una muchacha saharaui qué significaba para ella la palabra paz, me respondió: 'Tener un frigorífico y una lavadora'. En Etiopía, un taxista me dijo: 'África está llena de niños listos y adultos tontos. La miseria embrutece'. Navegando el río Congo, un pasajero del que me hice amigo, que iba desde Kinshasa al lejano pueblo de Boma para ejercer un empleo de ingeniero agrónomo, me dijo alegremente: 'Lo más humillante que puede sucederle a un hombre es no poder trabajar en lo que de verdad conoce. Yo me gradué en Bruselas con veinticuatro años de edad y tengo ahora cincuenta. He vivido humillado veintiséis. Pero por fin voy a ser yo mismo'.

En un campamento de prisioneros marroquíes, el saharaui Ahmed Du me llevó a hablar con algunos de ellos. Los trataba con extrema cortesía y yo le mostré mi aprecio por la forma tan generosa que tenía de dirigirse a sus enemigos. Él me respondió: 'Un prisionero no es un enemigo; es un hombre vencido'. Maidole, la bonita niña nicaragüense de Jalapa, me preguntó una vez: '¿Cómo es un país sin guerra, señor?'. En fin, encontré a una mujer en Split cuyo marido se encontraba en el Sarajevo cercado por los serbios radicales. Cuando supo que iba a ir a la ciudad, me pidió que le llevara a su esposo una bolsa con alimentos. Además de eso, me dio doscientos marcos alemanes para él, el único dinero que poseía. Yo le dije: 'Señora, usted no me conoce, puedo quedarme con el dinero y no buscar a su marido'. Ella me respondió: 'En este país nos hemos acostumbrado a confiar en los desconocidos y a desconfiar de los conocidos'.

Viajando, aprendí mucho sobre la miseria, la tristeza y el dolor, pero también sobre la generosidad, la dignidad y la fe. Y decidí que eran estas cosas sobre las que quería escribir y para las que el periodismo me resultaba insuficiente."

Javier Reverte.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Lo dijo... Paulo Coelho

Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.

martes, 2 de diciembre de 2008

Capturar el viento

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Obamanía

Una brisa fresca sopla en el panorama político internacional. Tras dos cuatrienios de oscurantismo dominados por la nefasta administración Bush, un nuevo inquilino en la Casa Blanca, aglutinador de las esperanzas de todo un pueblo y de todo un planeta, tiene ante sí el reto de sacar adelante un país sumido en una situación económica catastrófica y, por extensión, de dar un revitalizador impulso a la economía mundial. Y esto es solo el principio...

Ese hombre es Barack Hussein Obama, quien pronto tomará el testigo de George W. Bush como presidente de los Estados Unidos de América, el primer afroamericano en ocupar el cargo. Demócrata, de origen humilde, joven, pero suficientemente preparado para el papel que le toca jugar en ese inmenso tablero de ajedrez que conforma el mapa político global. Pues no solo habrá de enfrentar el gran problema de la crisis económica; otros desafíos de envergadura aguardan al nuevo presidente norteamericano tales como los gravísimos enfrentamientos armados en Oriente Medio, el elevado deterioro de nuestro medio ambiente o las futuras crisis energéticas que se perciben no demasiado lejanas en un mundo cada vez más superpoblado.

Y no ha perdido la oportunidad de adelantar algunas de sus "recetas" para solventar estos asuntos en la recién concluida campaña electoral: Reducción de impuestos a las clases medias de su país y aumento de los mismos para los más adinerados cual Robin Hood contemporáneo; aumento del gasto social para redundar en beneficio de las clases más desfavorecidas; ayudas al continente africano para superar su atávico atraso en todos los órdenes de la sociedad; retirada de las tropas estadounidenses de Irak en un plazo máximo de 16 meses desde su toma de posesión como presidente; acercamiento a Cuba con el levantamiento del ya excesivamente duradero embargo al régimen de la isla; fuertes inversiones en I+D y en fuentes de energía alternativas al petróleo y los combustibles fósiles... La "Obamanía" aterriza con fuerza en los Estados Unidos de América y sus efectos se han sentido en todo el planeta conquistando los corazones de millones de personas. ¿Llegan por fin los vientos del cambio? ¿Entrará de una vez por todas el mundo en una era de paz y prosperidad? Solo el tiempo -y "Obama"- tienen la respuesta.

Mis temores: Que los "poderes fácticos" de Estados Unidos no le permitan hacer todo lo que querría hacer y que las fuerzas ultraconservadoras y racistas aún poderosas en la sociedad estadounidense atenten contra su vida como ya hicieron con los Kennedy.

Mis esperanzas: Que por fin la "voz de la calle" hable a través de los labios de un presidente de los Estados Unidos y el diálogo y entendimiento entre los pueblos sean la consigna básica de su mandato y que la desmilitarización de un planeta tan atormentado por el rugir de las armas sea su consecuencia directa.

FRAN.

Lo dijo... John Fitzgerald Kennedy

La grandeza de un hombre está en relación directa a la evidencia de su fuerza moral.

Ajdejano